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FORO INTERDISPLINARIO DE ARTE Y CULTURA
QUERÉTARO, ENERO DE 2010

LA LITERATURA HÑAHÑU EN QUERÉTARO.

NOTAS PARA UN PROYECTO DE FORMACIÓN ARTÍSTICA.

ARTURO SANTANA

En la selección de  escritores indígenas [1] que organizó Carlos Montemayor en 1992 se encuentran ejemplos de lo que puede hacerse para promover y alentar las iniciativas de intelectuales  mayas, mazatecos, náhuatl, tzeltales y en general creadores de las diferentes etnias de nuestra república en su afán por conservar sus lenguas. La amplia muestra es sencillamente ejemplar. Sin embargo,  no aparece ningún escritor hñahñu queretano. El único artista en esa lengua es el poeta Thaayrohyadi Bermúdez del vecino Estado de México.

Los 36 intelectuales indígenas procedentes de ocho lenguas que se muestran en los dos volúmenes de esa edición memorable abordan asuntos y visiones del universo que habitan desde el postigo singular de sus lenguas de origen. Poetas, narradores, dramaturgos y ensayistas cuyas edades fluctúan entre los 24 y 34 años expresan “desde la casa del ser” lo que es profundamente suyo en la dimensión que trasciende la oralidad tradicional; es decir, en la escritura. ¿En dónde están los escritores hñahñu de Querétaro?

Más recientemente, en el marco del V Encuentro Iberoamericano de Poesía “Carlos Pellicer”, realizado en la ciudad de Villahermosa, Tabasco, entre los días del 16 al 21 de febrero del 2009 [2], participaron 113 de poetas de Latinoamérica y España, y particularmente de México. Nuevamente aquí quedó de manifiesta la ausencia de poetas queretanos de la etnia hñahñu en la Mesa de escritores indígenas. La impresionante lectura de los poetas escritores en lenguas maya, náhuatl y chontal dibujó una imagen del arte de las lenguas que deseamos para nuestros intelectuales otomíes de San Ildefonso y de Santiago Mexquititlán; de Cadereyta y de Tolimán. Esta preocupación incluye la idea de que las distintas disciplinas del Arte se encuentren en una situación semejante, sin menoscabo del reconocimiento de expresiones diversas en las comunidades indias. ¿En dónde están los pintores, los músicos hñahñu?

La cuestión es relevante si se toma en cuenta la importancia que posee el amplio segmento poblacional de la etnia otomí en la entidad, de alrededor de 20 mil habitantes dispersos entre Amealco y la región del semidesierto queretano [3]. El asunto no es menor si consideramos el carácter estratégico que adopta el uso de la lengua oral y escrita y la creación artística en general para propósitos de la conservación y desarrollo de la cultura e identidad de los asentamientos y comunidades otomíes en nuestro Estado. Véase desde la perspectiva jurídica, o bien bajo el entramado conceptual de la antropología y de la etnolingüística lo más evidente es el derecho y la necesidad de los pueblos indios de Querétaro a recibir, con la equidad social de ciudadanos íntegros, los beneficios de una educación básica, media superior y superior que les permita trascender su condición de remanentes históricos de una cultura de resistencia.

Más allá de la diversidad de las organizaciones culturales que adoptan y de la variedad dialectal que emplean en su vida cotidiana es urgente reconocer la especificidad de lo hñahñu en la circunstancia del presente queretano, a la luz del más elemental principio de justicia, toda vez que el vasto acervo documental de investigaciones y estudios históricos y antropológicos pueden sustentar iniciativas de intervención autogestiva y gubernamental. Una y otra deben partir del universo de las representaciones simbólicas como vía de acceso hacia el fortalecimiento de la imagen que los pueblos indios tienen de sí como grupo etnolingüístico en esta región del país. En esta dirección los intelectuales otomíes deben pensarse, proyectarse desde sí mismos, ampliar y enriquecer la visión de su universo cultural y artístico. Y es aquí donde las Artes y particularmente la escritura desempeñan una función primordial.

Ahora bien, ¿qué líneas de acción podrían implementarse para explorar el sentido de un proyecto de Centro de formación de escritores entre las comunidades indias? En un principio, me parece, estalla la necesidad de comunicación y de expresión  de las comunidades indígenas. Léanse los dos volúmenes de la obra citada para percatarnos del vórtice de preocupaciones del imaginario social en libertad que los poetas indígenas manifiestan cuando reúnen las condiciones para el caso. Sobre esos principios es posible diseñar una política de atención ciudadana que conciba a los niños, niñas y jóvenes otomíes como sujetos de su propia formación, sin menoscabo del apoyo técnico, pedagógico y financiero de las autoridades municipales y estatales.

Para tal caso se propone aquí un estudio de factibilidad de la creación de un Centro de Formación Artístico y Cultural orientado hacia la promoción del Arte y la  literatura de la región otomí, hacia la formación de escritores, creadores visuales, musicales, creadores de la danza y el teatro que se expresen en la lengua y la cosmovisión hñahú y hacia la difusión de la cultura literaria y artística universal en el interior de las comunidades indígenas en las diversas regiones del Estado.

En la red de las voluntades políticas que se puede tejer entre la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado, el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, el Departamento de Educación Indígena, la Universidad Autónoma de Querétaro y los líderes de las comunidades regionales otomíes está la posibilidad de generar acciones que alienten opciones para el desarrollo artístico y cultural del universo en lengua hñahñu. 


[1] Los escritores indígenas actuales I. Poesía, narrativa, teatro. Los escritores indígenas actuales II.Ensayo. Selección y prólogo de Carlos Montemayor. México, Fondo Editorial Tierra Adentro, 1992.

[2] Una breve reseña puede verse en www.desdeelasombro.com.mx

[3] Fuente: Ya hnini ya jâ’itho Maxei. Los pueblos indios de Querétaro. Diego Prieto Hernández y Beatriz Utrilla Sarmiento, Coordinadres. Luis Enrique Ferro Vidal, Eduardo Solorio Santiago, Mirza Mendoza Rico, Alejandro Vázquez Estrada, Coautores. México, Comisión Nacional para el desarrollo de los Pueblos Indígenas, INAH Querétaro, 2006: pág. 22. Véase que este dato está tomado, a su vez, del Conteo de Población y Vivienda, 1995.

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