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La poesía es,
ante todo, un acto comunicativo. Es la palabra, la voz
desde dentro. El ideal poético se va configurando
como perspectiva simbólica que enlaza conciencia
y libertad, razón y deseo, búsqueda de
la emoción y la nostalgia. Así va
construyendo su trabajo el poeta Arturo Santana. |
El presente disco ofrece la oportunidad de adentrarnos
en su obra y conocer los caminos que explora en su quehacer
poético, conduciéndonos en un itinerario en
el cual, desde Fugas en Mí menor, el primer poemario
de su creación, hasta Nuria, el más reciente,
revelan momentos significativos. "He querido mostrar
lo que considero aspectos relevantes de mi trabajo literario").
¿QUÉ ES LO QUE MOTIVA
ESE TRABAJO?
En esencia no lo sé. Hay un poema reciente donde
digo que cada palabra es la historia de una lengua que me
llama, que por eso escribo, pero también es un instante
poético. Racionalmente no lo puedo explicar; lo que
advierto es que hay una fuerza interior que lo impele, lo
demanda y me siento obligado a cumplir. Es un ejercicio
como medio de conocimiento de la realidad.
¿HAY TEMAS RECURRENTES EN SU
TRABAJO?
Sí, por ejemplo el tema amoroso, erótico
está presente. El poemario La iguana es justamente
esa trenza de sensualidad, erotismo, amor como elementos
comunicativos. Pero también mi poesía mi poesía
mira más hacia fuera que al interior. Mira más
hacia el asombro del prodigio, la hazaña de los otros.
Una parte de mi trabajo subraya gestos, actitudes, ejemplos
de conducta en la música, en la vida, de manera que
escribo un poema para un jazzista negro que acaba de morir,
que para la Madre Teresa, o para los indígenas; es
decir, la mirada hacia fuera, y eso sí lo puedo reflexionar:
cuando miramos hacia fuera humanizamos nuestro trabajo como
escritores. En ese sentido la poesía tiene un valor
testimonial, porque le dice a la sociedad "aquí
hay valores". Y por supuesto, está el compromiso
con el propio lenguaje.
¿CUÁNDO EMPEZÓ
SU CAMINO EN LA POESÍA?
Ya llevo 30 años en esto, empecé a escribir
en 1974, de manera inconsciente. Un joven de 24 años
en trances difíciles que de pronto se ve escribiendo.
Tardé cierto tiempo en cobrar conciencia de que era
escritor porque no me concebía como tal, simplemente
escribía u mucho, en libretas, en agendas, algunas
de ellas las conservo todavía, sobre todo para verificar
que en el trayecto hay un avance, un desarrollo. En esto
de la escritura poética somos reticentes a aceptar
la crítica y se cae en el riesgo de pensar que todo
lo que uno escribe vale la pena, y eso es falso. Considero
que la mayor parte de lo que escribo no llega a cuajar;
sólo una pequeña parte queda luego de la corrección
final. Quien no corrige puede caer en la tentación
de que es una persona extraordinaria. Soy profesor de lengua
y literatura; mi profesión me ha llevado de la mano
a transitar esos vericuetos de la creación literaria.
Pero principalmente soy un lector de poesía.
¿PARA USTED QUÉ ES LA
VOCACIÓN?
Una especie de llamado interior, de convocatoria interna
a la cual no se puede renunciar. Se puede dejar de escribir
por un tiempo, por cuestiones de trabajo, de la familia,
etcétera, pero llega el momento en que esa especie
de fuerza interior lo instala a uno ante la hoja en blanco
y no queda más que cumplir. Pero además esa
fuerza está asociada con el gusto, es decir se cumple
con la vocación pero no con el peso de una cruz,
sino con gusto, con placer.
(Arturo Santana nació en El Limón, Jalisco
en 1949 y llegó a Querétaro en 1984. "Problemas
familiares nos exigieron cambiar de Guadalajara a Querétaro,
y tengo la suerte de tener afectos en las dos ciudades.
Aquí nacieron mis hijos, aquí trabajo y he
conquistado amistades que se suman a las que conservo en
Guadalajara").
LO QUE LE DISGUSTA
Las situaciones injustas me enojan, no sólo las
del orden familiar, sino social; que un país fuerte
y poderoso aproveche las debilidades de otros y abuse, eso
es injusto y me irrita, eso no está bien y curiosamente
atenta contra la armonía. Todo lo que atenta contra
la convivencia armónica, pacífica, amorosa
me preocupa y me irrita, y en buena medida trabajo para
corregir eso. Soy educador, mi trabajo consiste en contribuir
a la formación de personas, en el fondo como sustrato
de ese principio, está el hecho de que aprendamos
a convivir unos con otros en sana paz. Eso para mí
es lo máximo a lo que podemos aspirar.
(La precisión verbal, el impulso que el tono
impone a las imágenes, la contundencia rítmica
y expresiva son las constantes en la poesía de Arturo
Santana, quien se define como un enamorado del lenguaje).
¿LES RECOMIENDA A SUS ALUMNOS
LEER POESÍA?
Sí, constantemente. Alos niños les ayuda
a encontrar otra oportunidad para el juego: jugar con las
palabras, descubrir lo que podemos hacer con las palabras
es algo maravilloso. Si ayudamos a los niños y adolescentes
a descubrir eso, muy bien. Pero también la poesía
nos ayuda a experimentar el asombro. Hay muchas cosas en
la vida que merecen nuestro asombro: un crepúsculo,
la visita de un amigo, el beso de una persona que nos quiere
son eventos que nos asombran. Me gusta mucho la poesía
de la vida cotidiana, porque precisamente habla de esos
eventos del asombro. La función lúdica del
lenguaje y ese misterio de la conmoción al escuchar
ciertas palabras son dos efectos que produce la poesía,
que por sí mismos son suficientes, aunque podemos
encontrar un tercero, el de que la poesía nos ayuda
a vivir, fortalece el espíritu, lo anima. Aún
la poesía más dolorosa, la más triste,
le da sentido a nuestra propia vida, humaniza nuestros sentimientos,
nos humaniza (que buena falta nos hace) frente al deterioro
que hemos hecho de la naturaleza.
(Con la firme convicción de que la poesía
nos humaniza, en el sentido de que nos acerca a los valores
humanos que constituyen el sustrato de la poesía
Santana afirma: "si nuestros gobernantes leyeran y
escribieran poesía, otra sería nuestra realidad,
pero no han descubierto todavía la gran importancia
terapéutica, pedagógica, vital de la poesía,
que no sirve para nada concretamente, simplemente nos ayuda
a ser mejores.)
¿SI RECUPERAMOS LA POESÍA
RECUPERAMOS NUESTRA HUMANIDAD?
Sí, en efecto, he visto en personas que han transgredido
la ley, que se encuentran recluidas, cómo un poema
les ayuda a verificarse, a examinarse, a dignificar su propia
existencia. La poesía es maravillosa, hay que encontrarla;
no todo lo que está escrito es poesía. Muchas
veces una línea que está cargada de poesía
justifica todo un libro y en fondo estamos buscando eso:
encontrar algunos elementos esenciales de la existencia,
que la llama se mantenga viva. Como decia Gastón
Bachelard: "que la llama interior que es el espíritu,
esté viva".
Santiago de Querétaro,
2005.
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